Publicado el 07/07/2025 por Administrador
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La tensión entre dos de las figuras más influyentes de Estados Unidos ha alcanzado un nuevo punto álgido. El expresidente Donald Trump ha calificado a Elon Musk como un “tren descarrilado” y vaticinó que su intento de lanzar un tercer partido político —el llamado America Party— está destinado al fracaso.
Las declaraciones de Trump surgen después de que Musk anunciara públicamente su nuevo movimiento político, con el que planea romper el tradicional bipartidismo estadounidense. Trump, firme defensor del Partido Republicano y crítico del multipartidismo, aseguró que este tipo de iniciativas solo conducen a “caos total y disrupción innecesaria”.
Durante una entrevista y a través de su red Truth Social, Trump expresó estar “entristecido” por el rumbo que ha tomado Musk y cuestionó su juicio político. “Elon era brillante con los cohetes, pero en política es otra historia. El sistema no está diseñado para un tercer partido. Solo divide y debilita”, afirmó.
El America Party, impulsado por Musk, plantea una agenda enfocada en la reducción de la deuda pública, reformas tecnológicas en el gobierno, e incentivos a la natalidad. No obstante, su impacto real está por verse, ya que aún no cuenta con representación ni respaldo estructural para competir en elecciones federales.
Analistas políticos coinciden en que la aparición de este partido podría fracturar el voto conservador, restando fuerza a Trump o a otros candidatos republicanos en la carrera presidencial de 2028. Algunos sectores incluso ven el movimiento de Musk como un intento de posicionarse como figura política independiente, al margen de las etiquetas tradicionales.
Mientras tanto, la disputa pública entre ambos magnates no parece enfriarse. Musk, aunque ha evitado responder directamente a Trump, ha publicado mensajes en redes defendiendo la necesidad de una nueva opción política “más pragmática, menos corrupta y libre de tribalismo ideológico”.
El escenario político estadounidense podría enfrentar una sacudida si Musk decide invertir activamente en su partido, pero por ahora, Trump mantiene su dominio sobre la base republicana y parece decidido a defender su territorio ante cualquier “descarrilado” que se le cruce.